“La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.”
Silvio Rodríguez
¡Qué absoluta fuiste en los minutos de la noche!
Durante los momentos en que te pienso, sin lamerme las heridas,
escribo frases que son lisas y cálidas como tu piel. Deshago y rehago fantasías
a la luz de las lámparas públicas, tú recordarás cómo se metían por la ventana
para hacerte un amor clandestino a media noche. Es probable que nunca te lo
haya confesado, pero en mis masturbaciones diarias, pensaba en ti como la más retorcida
de las que conocí. Así te arrastré a la exhibición pública, al incesto, al
vendaval de la lujuria por plazas y lugares desiertos. No estaba tan lejos de
la realidad, eso creo, aunque ahora lo negaras sé de sobra quién eres. Sin
lamerme las heridas, supongo que estarás abierta y sonriendo, gozando sin
pensar en mí, haces bien: no soy digno de fantasía alguna, ni de pasión
siquiera; no te confíes. Mis elucubraciones siempre están al desborde, copa con agua
que danza en las orillas, sol que acaricia tu espalda, magia que te transmuta
en platillo compartido. Si tú supieras cómo te pienso, te vaciarías en gritos
desesperados aun cuando nadie te tocara.
Certera es la palabra lengua en tu palabra vulva.
Cualquier día nos encontramos y te cuento algunas perversiones.
Modelo: Sabina
Foto y Texto: Éric Marváz
Foto y Texto: Éric Marváz