Datos personales

Mi foto
Promotor cultural y fotógrafo., D. F., Mexico
Fotógrafo, escritor, editor independiente e irremisible voyeur.

febrero 16, 2012

Saudade (Capítulo IV: Callar)



La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.


Silvio Rodríguez













¡Qué absoluta fuiste en los minutos de la noche!

Durante los momentos en que te pienso, sin lamerme las heridas, escribo frases que son lisas y cálidas como tu piel. Deshago y rehago fantasías a la luz de las lámparas públicas, tú recordarás cómo se metían por la ventana para hacerte un amor clandestino a media noche. Es probable que nunca te lo haya confesado, pero en mis masturbaciones diarias, pensaba en ti como la más retorcida de las que conocí. Así te arrastré a la exhibición pública, al incesto, al vendaval de la lujuria por plazas y lugares desiertos. No estaba tan lejos de la realidad, eso creo, aunque ahora lo negaras sé de sobra quién eres. Sin lamerme las heridas, supongo que estarás abierta y sonriendo, gozando sin pensar en mí, haces bien: no soy digno de fantasía alguna, ni de pasión siquiera; no te confíes. Mis elucubraciones siempre están al desborde, copa con agua que danza en las orillas, sol que acaricia tu espalda, magia que te transmuta en platillo compartido. Si tú supieras cómo te pienso, te vaciarías en gritos desesperados aun cuando nadie te tocara.

Certera es la palabra lengua en tu palabra vulva.

Cualquier día nos encontramos y te cuento algunas perversiones.

Modelo: Sabina
Foto y Texto: Éric Marváz


febrero 07, 2012

Saudade (Capítulo III: Lamer el recuerdo)




El oleaje te ha acometido siempre,
tus caderas lo asimilaron desde que aprendiste a caminar, 
fue tan natural como la abertura en canal de tu sexo sangrante.


Octavio Parcero (Oaxaca, 1920-1990)





Derrocho palabras en cientos de cartas que no leerás, guardadas diligentemente en el espacio que han dejado tus libros, las dejo en el olvido después de meterlas en un sobre. En esencia todas dicen lo mismo: que no sé si te deseo más de lo que te amo. Aunque no escribo exactamente lo que pienso. No podrás leer ni una frase acerca de que me jodía la existencia el que nunca necesitaste una ventana para escapar, te bastaba con poner fija la mirada en cualquier objeto, por ahí salías volando como gaviota sostenida por quién sabe qué vientos. No pregunté por miedo a la respuesta, cada uno estamos claros de lo que no queremos saber o encontrar, evité a toda costa conocer el nombre del que te atormentaban las tardes a mi lado.
¿Recuerdas cómo era hacer el amor por la mañana o la tarde?
El sopor nos alcanzaba. En ti actuaba como un calmante que te ponía lánguida y silenciosa, en mí era una coraza de nostalgia. Por tu modo de mirar era seguro que no durarías aquí. En medio de oscuridades armo tu presencia en el sillón cercano al ventanal, bosquejo tu contorno con letras y símbolos extraños que no tienen, por el  momento, un significado. Después lamo los lugares donde estuviste. Colecciono cabellos que encuentro en los cepillos o el jabón, trato de preservar tu aroma en la ropa de cama, pero en lo que pongo mayor atención, es en no perder el dolor que eres capaz de producirme. Quiero que sigas doliendo, que me mates, que me hagas llorar.
Ese dolorcito persistente es muy parecido a tu compañía.


Modelo: Ana Paola
Foto y Texto: Éric Marváz


...

Related Posts with Thumbnails