Dice: Esto va a hacer historia(1).
Medito profundamente en la concepción de la palabra historia.
Vistas al pasado inmediato o inmemorial, sistema, proceso, utilidad,
legitimidad. La probabilidad de ser neutral al momento del relato es casi nula,
desde los ojos del narrador, del historiador, ya va contaminado el hecho en sí.
Todo pierde el sistema cognoscitivo, nunca aprendimos, la civilización está
emponzoñada de vicios, es la única respuesta para entender el comportamiento de
la sociedad actual. La historia violenta nos tiene empapados, los
descubrimientos de miles de años se utilizan en una involución, y el inicio es
la nada. De ahí salimos y ahí vamos. Cada avance nos va acercando al comienzo
del círculo, irremediablemente el infinito es cíclico. Todo final comienza con
un principio.
Filosofando en el proceso histórico de mi raza, mezcolanza
de todo (privativa de la ignorancia), volvemos a la separación de clases, a las
épocas de los sacrificios y el abuso del poder; aún más: los acontecimientos presentes
son un llamado a la barbarie. Teoría ínfima, solución de exterminio, lesa
acción y pensamiento.
Mi raciocinio va desapareciendo y deja correr en mí la
sangre guerrera.
Hay ciertas palabras y frases que deberían envenenar a su decidor.
Pudrirle el alma, reventarle las venas, explotarle los ojos. No importa que sea
yo.
(1)
Frase pronunciada por un asaltante antes de
tirar un par de dados, jugando dinero de su más reciente robo o venta de drogas.
Yo, detrás de la puerta, maquino… y no me gusta nada lo que pienso hacer.
Acoto: soy un cobarde.
La tregua se ha roto
Foto y texto: Marváz

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